En un duelo de entrenadores argentinos, Atlético Madrid venció al Sevilla

El colchonero le ganó, de local, 3-1 al conjunto de Sampaoli. El 'niño' Torres volvió a jugar luego de su golpe en la cabeza.

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Un partido solvente del Atlético de Madrid, los goles del francés Antoine Griezmann, también asistente, del uruguayo Diego Godín y Koke sometieron al Sevilla, doblegado sin matices, apretado ya en el tercer puesto y alejado, probablemente definitivamente, de la pelea por el título de La Liga.

El Atlético fue mejor por ambición, por ocasiones, por juego, por intención y por convicción que el conjunto andaluz, que se marchó del Vicente Calderón con un gol anecdótico en el tramo final, de Correa, con todo ya decidido, con sólo dos puntos de ventaja sobre los rojiblancos y con la diferencia particular, además, perdida.

El inicio del Atlético fue potente. Lo tenía claro el equipo madrileño y lo intuía el Sevilla. Por eso, el primero propuso velocidad en cada ataque, en cada presión, en cada transición, dispuesto para encerrar a su adversario. Y, por eso, el segundo esperó con prudencia, armado atrás, a la expectativa.

Le dio al Atlético para empujar atrás a su rival, pero no para mover el marcador. Sí, para unos cuantos amagos, con más intención que éxito; para generar agitación en torno al área visitante y para una ocasión, la contra que manejó a la perfección Yannick Carrasco y que terminó con una vaselina en el travesaño de Kevin Gameiro.

Después sí, en el minuto 36, cuando todo ya parecía algo más equilibrado desde cuarto de hora antes, cuando el Sevilla, con un sistema cambiante en las posiciones de sus futbolistas, con Nasri descargado de obligaciones defensivas, ya tuvo solventado el arrebato con el que comenzó el Atlético y se asomó en el otro área.

Lo hizo poco, sin profundidad ni constancia todo el partido, en el primer tiempo apenas en un penal que reclamó Ben Yedder y que no fue, porque Jan Oblak fue hábil al recoger el brazo en el momento oportuno, y de pronto, en un detalle inesperado en un encuentro de tal magnitud, se encontró por detrás con un gol de Diego Godín.

Hubo mucho de mérito, tanto en el preciso pase de Antoine Griezmann como en el certero cabezazo del central uruguayo, pero también mucho demérito en el desajustado movimiento de la defensa del Sevilla. Unos lanzaron el fuera de juego, otros se fueron hacia atrás y Mercado se olvidó de Godín, que remató solo.

Un detalle en el área, de esos que aumentan su transcendencia en un duelo entre dos equipos de alto nivel, que desniveló el encuentro al descanso. Había sido mejor el Atlético, sobre todo al comienzo, pero tampoco había generado apenas oportunidades. A la segunda clara marcó su gol, concreto y ganador al intermedio. Y también al final.

Pero, más allá de eso, también suponía una reflexión para Sevilla. Sin proponer algo más en ataque, salvo alguna aparición de Nasri o Vitolo que terminaron en nada, y sin un plus de presión e intensidad no hay forma de ganar en el Calderón. Necesitaba más, mucho más, para superar al Atlético.

Desde el banco mostró cierta intención para el segundo tiempo, con una simple sustitución, entró Jovetic, un delantero, y se fue Lenglet, un central, con la que removió su sistema, de los tres centrales a la línea de cuatro, y con su primer tiro entre los tres palos, un remate flojo de Pablo Sarabia.

Ya algo para las estadísticas y las sensaciones ofensivas del equipo andaluz, pero, a la vez, nada inquietante para el Atlético, con la mente mucho más despejada en ataque que su rival, sobre todo cuando la conexión atañe a Gameiro y Griezmann, que se entienden de forma extraordinaria. El primero sirvió, el segundo remató afuera.

Por unos milímetros, los mismos que le hicieron falta después a Gameiro en un control ante Sergio Rico y que luego separaron al portero de impedir el golazo de Griezmann, imposible para el guardameta por potencia, dirección y golpe del internacional francés, aclamado por todo el Calderón a la hora del encuentro.

Igual Fernando Torres instantes después, alentado con sus brazos también por el propio Simeone, cuando entró al campo, su reaparición en un encuentro tras el choque que le dejó inconsciente el pasado 2 de marzo en Riazor, para la última media hora ante el Sevilla, del que no hubo ni rastro de reacción, con el 3-0 en contra de Koke y con el 3-1 de Correa para rebajar una derrota incontestable.

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