América se quedó con el clásico capitalino en Ciudad Universitaria

Las águilas se repusieron a la reacción auriazul para sumar tres puntos vitales

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América dio un golpe de autoridad en la cancha de Ciudad Universitaria. En una de las etapas de mayor incertidumbre que se recuerdan en los últimos años con el conjunto de Coapa, el triunfo ante Pumas en Ciudad Universitaria brinda estabilidad y, sobre todo, credibilidad al proyecto de Ricardo Antonio La Volpe.

Y es que el 'Bigotón' le dio una lección legendaria al equipo caracterizado por producir jugadores, al equipo que le da preferencia a la cantera, al equipo que se la juega con jóvenes mexicanos. Este domingo, el estratega argentino mandó de inicio a Diego Lainez, el adolescente de 16 años que debutó hace un par de semanas en primera división.

La apuesta funcionó. Las águilas aprovecharon los errores defensivos que tanto le han costado a Pumas en este torneo. Desatenciones de la zaga felina derivaron en el gol de Silvio Romero, el primero del partido apenas rebasada la media hora de partido.

Si los Pumas quieren econtrar un culpable sería Darío Verón. El capitán y leyenda en activo del club, en su intento por anticiparse a la jugada y cortar el avance americanista, dejó un hueco en la defensa que aprovechó el delantero argentino.

Pero más adelante, justo en la última jugada de la primera mitad, Osmar Mares filtró para Oribe Peralta, quien se había posicionado en medio de dos jugadores universitarios, y éste, ante la floja marca de Darío Verón, se sacudió al guardameta con un movimiento para clavar el segundo de la visita.

Los Pumas estaban heridos de muerte. Lucía por demás complicado que los de Paco Palencia pudieran levantarse y rescatar por lo menos un punto. Pero en ese instante, Nicolás Castillo se echó al equipo al hombro. El líder de goleo del Clausura 2017 respondió, primero, con un cabezazo certero ante el que Agustín Marchesín no pudo hacer nada.

La jugada, con rabona incluida de Abraham González, fue el epítome de la filosofía de juego de estos Pumas. Tres toques que culminaron en el gol que los metió de regreso al partido.

Con la moral por todo lo alto, ni siquiera la inferioridad numérica en las jugadas de contragolpe pudo frenar a la escuadra universitaria. Después de recuperar el balón en media cancha, Pablo Barrera abrió el esférico hacia la posición de Nicolás Castillo. El chileno, entre 4 defensores águilas, imprimió un disparo que se comió Agustín Marchesín.

El flamante portero del América, por el que le mostraron la puerta de salida a Moisés Muñoz, había contribuido enormente en el empate parcial.

Pero al América, contrario a lo que pregonen afición y directiva, sí le importa este partido. El América ve este encuentro como un clásico en toda la extensión de la palabra. Ni más ni menos. Por ello, intentaron, con más garra que buen futbol, crear jugadas que les permitieran obtener el gol de la victoria.

Y la persistencia los recompensó en la recta final del encuentro. Cecilio Domínguez maniató a toda la defensiva de los Pumas. Aprovechó las marcas displicentes, la presencia titubeante de los centrales y la poca labor defensiva de los laterales para perforar el marco de Alfredo Saldívar.

América y Ricardo Antonio La Volpe le dieron una lección a los Pumas y su presidente Rodrigo Ares de Parga. Ganaron con canteranos y con toda autoridad en Ciudad Universitaria.

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