Siguiendo la huella de la Bundesliga

Lo cuenta Ezequiel Daray.

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Cubrir el fútbol alemán es un gran divertimento, por las características de la liga y sus hinchas, y un tremendo desafío en términos logísticos. Al final de esta temporada, el tablero de nuestro móvil estará indicando, a este ritmo 60 mil kilómetros. Es que Alemania es un país federal, y bastante grande, para lo que es Europa. 

A diferencia de lo que ocurre en otras países, Alemania tiene grandes ciudades desparramadas por los cuatro puntos cardinales. Si bien Berlín supera los 3 millones de habitantes, tenemos Hamburgo, Múnich, Frankfurt, Colonia... Todas con más de 800 mil habitantes, y casi todos hinchas del club de fútbol de la ciudad. 

En la zona de Westfalia, en el oeste del país, es donde mayor densidad de clubes encontramos: Dortmund, Schalke, Colonia, Leverkusen y Borussia Mönch... (un equipo alemán). Arriba de éstos, siempre en el oeste, están Bremen y Hamburgo. Por debajo encontramos al Eintracht, al Mainz, al Hoffenheim y al Darmstadt. En el centro está Wolfsburg, y un poco más hacia el este encontramos al Hertha. En el sur está el FC Bayern, no muy lejos del Ingolstadt y el Augsburg. Bien al sur, pero en el oeste, llegamos a la casa del Freiburg. Y, bien al este, el sorprendente RB Leipzig. 

Este pequeño repaso de geografía sirve para entender la complejidad y los traslados que implican cubrir esta liga que tanto nos apasiona. Imaginemos, por ejemplo, cómo fue la fecha 11, recordada por ser aquella en la que el Dortmund derrotó al Bayern, y el Leipzig quedó solo en la cima. 

El viernes a las 20.30 jugaron Leverkusen y Leipzig en la casa de las “Aspirinas”. La distancia desde Landshut (nuestra base) hasta Leverkusen son 570 kilómetros por la Autobahn 3. Rutas impecables, en las que no se paga peaje, permiten circular a velocidad libre en muchos tramos. Pero es también la arteria más congestionada de Alemania, porque une el este con el oeste y el sur con el norte, por lo que la fila de camiones, que mueven la maquinaria alemana, es interminable. Parando por un refrigerio y con suerte en el tráfico, son seis horas y media de viaje. 

El partido del sábado era el clásico, Dortmund – Bayern. La logística aquí, partiendo desde Leverkusen, implica recorrer apensas 80 kilómetros. Lo más difícil para llegar a Strobelallee 50 es pasar los infinitos controles de seguridad que, obviamente, se intensifican en un partido de tanta trascendencia. Una fiesta increíble, y un trabajo que termina tarde, por la noche. 

El domingo nos depara Werder Bremen – Eintracht Frankfurt. Por 240 kilómetros no nos vamos a quejar. En apenas 3 horas llegamos al peculiar Weserstadion, a orillas del río. Esta es la última de nuestras escalas en esta fecha. Sólo queda regresar, al otro día, y recorrer 740 kilómetros hasta nuestro punto de partida, en Landshut. 

Así, estar en los partidos importantes de una fecha de la Bundesliga nos hizo devorar más de 1600 kilómetros en tres días. Eso sí, por autopistas impecables en las que el mayor riesgo es aburrirse y quedarse dormido. Esta es una particularidad, por la distribución de ciudades y equipos, que prácticamente sólo tiene la Bundesliga. 

Al igual que nosotros, los camiones con equipos de televisión, los buses con hinchas... Todos se mueven cada fin de semana por todo el país. Para los hinchas es todo un acontecimiento. Imagínense a un fan del Bayern en esa fecha 11. Viajó con amigos el viernes por la noche. El sábado al mediodía se encontró con otros hinchas, y algunos del Dortmund (les juro que es así) y bebieron tantas cervezas que cualquiera de nosotros caería desmayado. Luego, el partido y a dormir. El domingo paseó por Colonia (Dortmund no tiene atractivos turísticos), visitó la Catedral, pidió perdón por sus pecados y regresó a casa. 

Claro, ese fin de semana le tocó perder, y contra el clásico rival. Contento no volvió. Pero cumplió con ese ritual, que va a repetir cada fin de semana. Seguir la huella de la Bundesliga implica moverse, y mucho. Pero para los que amamos viajar tanto como al fútbol, no es más que otro gran condimento.

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