El espectáculo antes del espectáculo

Una detallada descripción de la Bundesliga que nos trae Ezequiel Daray.

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Podemos rápidamente definir a la cultura estadounidense con palabras como show, espectáculo, marketing... Asimismo, términos como pragmatismo o estandarización, son más apropiados para los alemanes. La comparación no es antojadiza, porque me sirve para explicar que los alemanes, con mucho pragmatismo, tomaron de los estadounidenses la cultura del espectáculo aplicada al deporte, y la trajeron a la Bundesliga. 

Así nacieron los presentadores, las voces de un estadio que ayudan a levantar el ambiente, minutos antes del comienzo de cada juego. Algunos de ellos se han transformado en verdaderas leyendas, a las que los hinchas les piden autógrafos o fotos, igual que a los jugadores. 

Los espectáculos previos al partido, varían en cada club, pero se repiten en cada juego, como una tradición inquebrantable. Estos presentadores son los que también anuncian los nombre de pila de los jugadores del equipo titular, dejando que todo el estadio grite los apellidos. Así, en Leverkusen gritan “Mit dem Nummer sieben (con la número 7) Javier Hernández”, y 25 mil personas gritan “¡Chicharito..!” En algunos casos le agregan un adjetivo, del que muy pocos son beneficiarios. Por ejemplo, en Eintracht Frankfurt el presentador dice “Alex...” y todos responden “¡Meier, Fußbalgott..! (Dios del fútbol)”. 

Pero los presentadores, como decía, son estrellas. En el caso de Norbert Dickel, la inconfundible voz del Borussia Dortmund, se trata de un ex jugador del Köln y del propio Dortmund, siendo un delantero no muy exitoso en su tiempo. No obstante, marcó dos goles que le permitieron al BVB ganar la Copa Alemana, jugando lesionado, y se transformó en leyenda. 

Dickel es comentarista de fútbol en radio y televisión, siguiendo la campaña del equipo de sus amores. Y cada fin de semana en que el BVB juega de local, hace su espectáculo media hora antes del comienzo del partido, con la participación de algunos hinchas en el campo de juego, y haciendo enardecer a más de 70 mil personas con sus gritos. Eso sí, cuando anuncia la formación del equipo rival casi ni se le escucha la voz. 

Otro caso paradigmático es el de la voz del Hamburger S.V.,  “King Karl”, que fue rebautizado como “Lotto King Karl”. Su nuevo nombre no es casualidad, sino que el “Rey Carlos” se ganó dos veces (sí, dos veces) la lotería alemana. Este cantante, que no había tenido gran éxito en su carrera con su banda, incluso de gira por los Estados Unidos, tomó una decisión que cambió su vida. 

Con dos premios mayores del “Lotto” alemán, se hizo millonario y decidió que no necesitaba trabajar más. Así, se dedicó a su otra gran pasión, el Hamburgo, club al que se ligó hace 40 años, cuando fue a la cancha por primera vez. Karl es no sólo la voz del estadio, y quien conduce el espectáculo previo a cada partido. El conduce además su propio espectáculo. 

Minutos antes de que comience el partido, una grúa gigante, con una plataforma en su parte superior, eleva a Karl y a su guitarrista hasta llegar a la altura de la tercera bandeja, en donde los hinchas empiezan a elevar sus bufandas. De cara a ellos, Karl entona “Hamburg meine Pearl” (Hamburgo, mi perla). 

La letra, de su autoría, le dice a todos los equipos visitantes, nombrándolos uno por uno, que la van a pasar muy bien en la ciudad, pero que van a perder, dentro de pocos minutos. Es una canción melódica, que entona todo el estadio, y se ha transformado en un grito de guerra para la hinchada del HSV. 

Estas son sólo algunas de las muchas historias de estos fanáticos, que siendo ex jugadores, cantantes o periodistas, son llevados por su pasión y hasta dejan sus carreras o las postergan, para dedicar su vida al club de sus amores. Todo esto pasa, apenas unos minutos antes de que empiece el partido.

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